
Esta guitarra ha tenido la difícil tarea de ser mi "carta de presentación" a muchos músicos. Y la ha superado holgadamente. De los comentarios de los músicos he podido recibir que quien toca esta guitarra disfruta y se siente seguro de sus capacidades. Quien ataca con potencia, porque el sonido no se rompe; quien ataca con suavidad, porque los sonidos siguen siendo nítidos y presentes, lo que significa que es un instrumento con un rango dinámico amplísimo, pudiendo viajar entre pianos y fortes con la total seguridad de que la guitarra te acompañará.
Como sucesora de la primera guitarra que construí, me reafirma que mi plantilla (o el formato, que es lo mismo) tiene un potencial altísimo para la construcción de instrumentos de concierto. Incluso teniendo en cuenta la proyección sonora que tiene a pesar del escaso diámetro de la boca, más cerrada de lo que es habitual.
También es la primera guitarra que ha estado sonando ante el público, de la mano de Manuel Álvarez, excelente guitarrista y mejor persona, interpretando sus propias obras. Después de dicha experiencia, él mismo publicaba esto: Prueba de una guitarra de Elias Bonet.