sábado, 15 de enero de 2011

Probando con el cedro de Canadá

Para la segunda guitarra, quise probar con el Cedro de Canadá para la tapa armónica. El resultado ha sido el de una guitarra de un sonido muy potente, y una paleta de sonoridades muy amplia, lo que le permite ser un instrumento perfecto para poder expresar y matizar en la ejecución. Resulta un sonido quizás más brillante, casi metálico, que las de Pino-Abeto, que suelen ser más cálidas.

Esta guitarra ha tenido la difícil tarea de ser mi "carta de presentación" a muchos músicos. Y la ha superado holgadamente. De los comentarios de los músicos he podido recibir que quien toca esta guitarra disfruta y se siente seguro de sus capacidades. Quien ataca con potencia, porque el sonido no se rompe; quien ataca con suavidad, porque los sonidos siguen siendo nítidos y presentes, lo que significa que es un instrumento con un rango dinámico amplísimo, pudiendo viajar entre pianos y fortes con la total seguridad de que la guitarra te acompañará.

Como sucesora de la primera guitarra que construí, me reafirma que mi plantilla (o el formato, que es lo mismo) tiene un potencial altísimo para la construcción de instrumentos de concierto. Incluso teniendo en cuenta la proyección sonora que tiene a pesar del escaso diámetro de la boca, más cerrada de lo que es habitual.

También es la primera guitarra que ha estado sonando ante el público, de la mano de Manuel Álvarez, excelente guitarrista y mejor persona, interpretando sus propias obras. Después de dicha experiencia, él mismo publicaba esto: Prueba de una guitarra de Elias Bonet.

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